Si
alguna vez he creído que mi escritura-literatura-pensamiento-filosofia abría
algún nuevo campo a la realidad. El tiempo se ha ocupado de curarme esa pequeña
vanidad y soberbia. Al final, no soy más ambicioso que cualquier matemático o
físico teórico o inventor o empresario que busca nuevos artilugios, ideas,
mecanismos, teoremas para aportar al saber universal, y también para su pequeño
desarrollo y engorde del ego. Como diría un Premio Nobel español, al final se
escribe para que te otorguen el Premio Nobel. Quizás no yo tanto, pero si para
ocupar, al menos un pequeño lugar en la cultura y en el saber y descubrir
algunas nuevas verdades o algunos nuevos argumentos… Pero todo ha sido baldío y
todo, hasta ahora ha sido un enorme fracaso. Esta es la verdadera realidad…
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